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7 nov. 2013

Trekking por el Jebel Saghro (II)

Montañas del Jebel Saghro.

Descrito por: Bea Trincado


25/03/13

Por la cantidad de gente que vino a husmear a primera hora de la mañana, queda claro que por aquí no pasan muchos extranjeros.





Salimos temprano con un montón de mulas que sufrirán las cargas de todo lo que necesitamos para los próximos 7 días. Sobre todo, agua, mucha agua. Suena muy poco "verde" lo de llevar agua en plástico para tantos días. La opción de pastillas potabilizadoras donde los manantiales son tan escasos y muy estacionales no es nada recomendable. Los propios guías no saben si las fuentes de la zona tendrán agua o no; con lo que no es raro que toque andar unos kilómetros más hasta la siguiente.



Partiendo de 1400 m (31°11'40.28"N 6° 8'8.80"O), la primera subida hacia el paso que lleva al valle de Ait Elmrss es bastante suave. El terreno es bastante árido e insulso pero las vistas al Atlas nevado inmejorables.



Al pasar al siguiente valle empiezan a verse las primeras rocas volcánicas. Lo árido empieza a tener su atractivo, aunque nada parecido a la espectacularidad que nos espera más adelante.



En el valle de Ait Elmrss atravesamos 2 o 3 pueblos (de 1 a 3 casas máximo). ¡Ésta es una de las zonas más pobladas del Jebel Saghro! Los bereberes del Jebel Saghro siguen siendo seminómadas. Cambian de casa dependiendo de las reservas de agua y del pasto para los animales. Por cierto, el pasto a mis ojos es imaginario. Parece imposible encontrar verde para camellos y rebaños enormes de cabras entre tanto pedregal.







Continuamos subiendo, ya sin pueblos alrededor. De repente, en medio de ninguna parte, aparecen unos niños vendiéndonos souvenirs que hacen en casa para sacar unas perrillas a los escasos grupos de trekking que pasan por allí. De dónde han salido, cómo saben que íbamos a pasar por allí, cómo aparecen de nuevo una hora más tarde, es todo un misterio. No son los únicos. Aparecerán durante todo el trek. No hablan francés; no hablan inglés; apenas árabe; muchos sólo bereber y un bereber muy diferente al que se habla por ejemplo en el Atlas. Si no les das el dinero justo no saben darte el cambio. Están tan aislados que la mayor parte de los niños no están escolarizados y los que lo están raramente van. Merece la pena comprarles algún adornillo para dejar un poco de dinero a esta gente, dadas las pocas fuentes de ingresos que tienen; con una vida en la que comer depende de las lluvias estacionales, cada vez más escasas (ESTOS BEREBERES SÍ NOTAN EL CAMBIO CLIMÁTICO). Supongo que habrá quien piense lo contrario con eso de "se fomenta que los niños no vayan al cole para sacar dinero a los turistas". Pero aquí, con los pocos grupos que pasan, en una zona a la que nunca llegará el turismo masivo y donde los niños no van al cole porque simplemente les resulta imposible; la "norma" no aplica. Además, tampoco encontraréis donde gastar...



Últimas vistas del valle del Dades.



Después de casi 17km llegamos al plató de ANOU N-ELMARSS a 1.900 m (31° 3'19.57"N 6° 6'14.05"O). Recogido, con agua, perfecto para acampar. Si os fijáis en la siguiente foto, en el centro del plató a la derecha hay una pequeña mancha muy verde. ¡Ahí está el agua!



Una trek relativamente suave, que se nos hizo duro debido a la falta de humedad en el ambiente. Al estar tan cerca del Sahara, el aire es tan seco que hay que beber mucho más de lo habitual. Por lo que me han dicho, después de esta etapa no es raro que ya aparezcan síntomas de deshidratación. Supongo que es cierto; a mí me dolía un poco la cabeza y los marroquíes me obligaron a beber 3 litros de agua y té por la noche!! Al día siguiente, como una rosa.

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