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24 oct. 2011

La garganta del río Cares, una mirada geológica a los Picos de Europa

Desfiladero del río Cares, por cuyos márgenes discurre la ruta que une los pueblos de Caín y Poncebos.

Descrito por: Santos J. Lorenzo

La ruta del río Cares es, probablemente, el recorrido de montaña sobre el que más se ha escrito en la web. Cuando nos planteamos hacer su itinerario pensamos en darle un enfoque diferente: Realizar una excursión donde hasta los más peques pudiesen disfrutar de una lección de geología en pleno corazón de los Picos de Europa. Espero que os guste.

El río Cares atraviesa los Picos de Europa separando los macizos central y occidental. Desde Caín, situado a 450 m., el río desciende lentamente entre paredes que llegan a alcanzar los 2.000 m. de desnivel para alcanzar el más abierto Valle de Cabrales, a una altura inferior a los 150 m.

El río Cares a su paso por Caín, próximo a entrar en la garganta.

La senda del río Cares: Abriendo nuevos caminos
El desnivel del río fue aprovechado por la sociedad Electra del Viesgo como fuente de energía hidroeléctrica. Desde 1.915 a 1.921 Electra del Viesgo llevó a cabo las obras de captación y conducción de las aguas del río Cares desde el pueblo leonés de Caín hasta la central hidroeléctrica de Poncebos, en Asturias. La dificultad del terreno y los problemas técnicos que fueron surgiendo modificaron la idea inicial de un solo túnel entre la presa de Caín y la cámara de carga de Camarmeña, por donde discurren los 11 Km. de canal. El resultado es el canal de hoy, que con un desnivel de uno por mil tan pronto aparece en la superficie como se interna en uno de los 71 túneles barrenados a mano y construidos por los más de 500 trabajadores que empleó la obra. De la dureza de la misma son testimonio las once vidas que se perdieron en diferentes accidentes.

Central para captación de agua al canal.

En muchos puntos el canal está protegido de los desprendimientos.

En septiembre de 1.945, para solventar las dificultades de mantenimiento del canal debidas a la antigua senda (conocida como la Senda de la Electra), se emprendieron las obras de la actual, que se prolongaron hasta junio de 1.950. Para ello se realizaron diversos trabajos, como picar roca para fijar cargas de dinamita que abrieran camino, levantar muros de piedra para construir la senda a nivel, instalar rudimentarios teleféricos manuales para cruzar personas y carga de un lado al otro, o cortar madera para construir los puentes que, salvando abismos de hasta 60 m., obligaban a los obreros a trabajar con cuerdas. Actualmente, con más de 200.000 visitantes al año, la senda del río Cares se ha convertido en uno de los caminos de montaña más transitados de España.

En algunos tramos, el camino ha exigido la construcción de verdaderas obras de ingeniería.

Interés geológico de la senda del Cares
La ruta atraviesa los Picos de Europa de sur a norte, y permite contemplar la profunda incisión excavada por el río Cares en la gigantesca mole calcárea resultado la superposición de diversas escamas tectónicas por efecto de los cabalgamientos. A lo largo del itinerario realizaremos diferentes paradas para observar rasgos de interés geológico como conductos kársticos, pliegues, travertinos, antiguos depósitos fluviales y valles colgados. Tomaremos como referencia la Guía Geológica del Parque Nacional de los Picos de Europa, Instituto Geológico y Minero de España, ISBN: 978-84-8014-786-6

Paradas de interés geológico durante el recorrido.

Un rápido viaje de millones de años: La historia geológica de los Picos de Europa
Las rocas que conforman el sustrato del macizo calcáreo de los Picos de Europa son, mayoritariamente, resultado de la acumulación de sedimentos en lechos marinos. El carbonato cálcico tuvo diversos orígenes, aunque todos ellos relacionados con los seres vivos (crinoideos, corales, briozoos, esponjas y algas calcáreas) que formaban arrecifes en la parte superior del talud de una plataforma dentro de la cuenca marina.

Caliza encrinítica formada por la acumulación de restos de crinoideos. Muestra encontrada en Somiedo.

¿Cómo es posible que estos estratos se encuentren actualmente por encima del nivel del mar?

Hace 540 – 465 millones de años
A finales del Precámbrico existía un único supercontinente llamado Rodinia. Durante el Cámbrico este continente comenzó a fragmentarse y a dispersarse, según la tectónica de placas. Las rocas más antiguas del sustrato de los Picos de Europa (Formación Láncara) se formaron en esta época a partir de la precipitación de carbonatos.

Con el tiempo, la placa en la que se encontraba la plataforma migró hacia el sur, hasta latitudes más frías. Durante el Ordovícico se depositaron sobre ella areniscas y cuarcitas (Formación Oville y Formación Barrios) procedentes de un gran delta alimentado por los cursos fluviales que drenaban el relieve continental.

Hace 465 – 375 millones de años
No existen registros estratigráficos del Silúrico ni del Devónico. Durante estos períodos el sector oriental de la cuenca sedimentaria cantábrica sufrió un levantamiento, emergiendo por encima del mar, lo que impidió una nueva sedimentación. A finales del Devónico, la cuenca sufrió un lento hundimiento y la plataforma comenzó a recibir de nuevo sedimentos procedentes de un sistema fluvial (Formación Ermita).

Hace 375 – 295 millones de años
El Carbonífero es una etapa clave en la geología de los Picos de Europa. Comienza una nueva sedimentación de carbonatos sobre la plataforma marina que permanecerá relativamente estable durante 50 millones de años, acumulándose sobre ella más de mil metros de espesor en los que se diferencian varias formaciones (Formación Alba, Formación Barcaliente, Formación Valdetejas y Formación Picos de Europa) en función de cómo fue variando el medio sedimentario a lo largo del tiempo.

Los continentes que se habían fragmentado durante el Cámbrico convergen y colisionan originando la Cordillera Varisca. Asociado a este movimiento orogénico surgió el cabalgamiento basal de los Picos de Europa: Sometida a una intensa compresión, la plataforma se rompió en múltiples escamas y éstas terminaron por superponerse (cabalgar) unas sobre otras. Como resultado, se redujo la superficie de la plataforma, aumentó el espesor de las calizas, y éstas emergieron por encima del mar. Todo el conjunto de escamas calcáreas apiladas se desplazó hacia el sur y se superpuso sobre el sustrato adyacente a la plataforma.

El cabalgamiento basal de los Picos de Europa.

Hace 295 – 240 millones de años
A finales del Carbonífero todos los continentes se habían juntado de nuevo formando un supercontinente llamado Pangea. La existencia de una masa emergida tan enorme propició la continentalización del clima y una gran aridez. En estas condiciones la Cordillera Varisca resultó arrasada por la erosión durante el Pérmico en unos pocos millones de años. En los Picos de Europa, los materiales devastadaos, que se caracterizan por su color rojizo, rellenaron las simas y cuevas que se habían formado como consecuencia de la disolución de la caliza durante el Carbonífero.

Hace 240 – 80 millones de años
Pangea se fracturó en una serie de placas que formaron los actuales continentes. La primitiva Cordillera Varisca fue fragmentada, quedándose en América, África, Europa y, un fragmento, en la entonces aislada y pequeña placa Ibérica. No existen registros sedimentarios de la Era Mesozoica, época en la que se desarrollaron y expandieron los dinosaurios, y que habitaron profusamente la zona aunque no quedan rastros de su existencia en los Picos de Europa.

Hace 80 millones de años – hoy en día
La placa africana y euroasiática chocan desencadenando la orogenia alpina. El viejo zócalo varisco se fracturó y se elevó de nuevo dando lugar a multitud de fallas. Las líneas maestras del relieve de los Picos de Europa (disposición general del sistema y de los valles principales) fueron determinadas por la orogenia alpina pero, los detalles del relieve actual se originaron durante los 2 últimos millones de años, en el Cuaternario; y muestra signos inconfundibles de la acción erosiva de los sistemas glaciares.

Canal de Sabugo. Su trazado rectilíneo evidencia su relación con un plano de falla.

Un rápido viaje de unas horas: La garganta del río Cares
Parada 1. Zona de pasadizos: Los travertinos
Abandonamos el valle en Caín, para adentrarnos en el angosto desfiladero abierto por el río en las calizas. La senda discurre por el interior de pasadizos excavados en las rocas. Uno de ellos, sobre el que se precipita una pequeña cascada, presenta una peculiaridad: El tipo de roca que lo cierra por el exterior no es caliza, sino un material diferente. Se trata de un travertino, una roca porosa de color pardo-amarillenta compuesta, no sólo por sustancias minerales (carbonato cálcico) sino también por un entramado de restos vegetales.

Travertino.

El agua que se filtra por las fisuras del macizo calcáreo va disolviendo la roca y enriqueciéndose en carbonato cálcico que precipita nuevamente cuando el agua sale al exterior. En la zona de la la surgencia la humedad favorece el crecimiento de musgos y diversas plantas, que atrapan el carbonato cálcico.

Detalle de la roca trevertínica en formación.

Parada 2. La caliza roja griotte
Aunque las calizas grises de aspecto masivo son las dominantes en la garganta del río Cares, en este punto del recorrido aparecen unos estratos de caliza roja, separadas por finas intercalaciones de pizarras, que corresponden a la Formación Alba, también denominada griotte. Su color rojizo se debe a la oxidación del hierro contenido en los barros carbonatados a partir de los que se formaron durante el Carbonífero, en un ambiente marino profundo, bien oxigenado y alejado de la plataforma.

Caliza griotte. Por su llamativo color rojo estas calizas son aprovechadas para la construcción.

Parada 3. Puente Bolín: Pizarras y areniscas.
Pasado el puente Bolín observamos un pequeño afloramiento de pizarras oscuras con lentejones de areniscas. Las arcillas y arenas que conformaron estas rocas se depositaron en depresiones marinas al final del Carbonífero, una vez que la plataforma había emergido y comenzaba a verse afectada por la acción de los agentes erosivos.

Niveles pizarrosos del final del Carbonífero.

Parada 4. Anchurón de Cabrerizas: Antiguo depósito fluvial
Próximo al lugar donde la conducción de agua se ensancha se encuentra una acumulación de cantos, gravas y arenas de varios metros de espesor. La redondez de los cantos, su ordenación vertical en capas de distintos tamaños, y la disposición horizontal de éstas, indican que son sedimentos de origen fluvial. Se trata de depósitos acumulados en el cauce del río Cares que, por su escasa cementación, pertenecen a un pasado geológico muy reciente. Su posición, a unos noventa metros por encima del cauce actual, da una idea de la rapidez con la que el río Cares excava la garganta.

Anchurón de Cabrerizas: Antiguo depósito fluvial.

El afloramiento presenta un nivel constituido por arenas, depositadas en los momentos de menor corriente.

Parada 5. Las calizas negras de la Formación Barcaliente
En muchas zonas de la senda aparecen unos estratos delgados de calizas muy oscuras. Pertenecen a la Formación Barcaliente, una unidad estratigráfica del Carbonífero, más antigua que las calizas claras presentes en muchas zonas de la Cordillera Cantábrica. Su color casi negro en corte fresco y su olor fétido son consecuencia de su alto contenido en materia orgánica. La formación de estos sedimentos se produjo en un ambiente marino profundo, de aguas estancadas y pobres en oxígeno, típico de los niveles más próximos al fondo de la plataforma.

Afloramiento de la Formación Barcaliente. Se advierte su aspecto tableteado y su color oscuro.

Parada 6. La Viña: Desprendimiento de rocas
La acción de los agentes atmosféricos debilita el macizo rocoso, que termina fragmentándose. A lo largo de la ruta es fácil observar zonas de desprendimientos que, en ocasiones, afectan al propio camino. Durante el recorrido se debe prestar atención a las zonas situadas por encima de la senda, en la que los bloques sueltos pueden desestabilizarse por fenómenos gravitacionales o por la acción de las numerosas cabras que frecuentan la zona.

Avalancha de rocas. La zona de la cicatriz muestra un color más claro.

Parada 7. Farfao de la Viña: Una gran surgencia
La disolución de la caliza por parte del agua (karstificación) ha dado lugar a una red de dreanaje subterráneo en la que los conductos se jerarquizan progresivamente, conduciendo el agua desde los de menor a mayor magnitud. En ocasiones, esos conductos desaguan en la superficie, formando afloramientos de agua o surgencias.

Karst. La disolución de la caliza originan una red de conductos.

Una de las surgencias más caudalosas de los Picos de Europa es la del Farfao de la Viña, visible al otro lado del río bajo la Canal de Sabugo.

Este manantial procede de las alturas del macizo central y circula por un conducto kásrtico cuya salida se sitúa en la base del Canal de Sabugo, próximo al río Cares al que tributa su caudal. Aguas teñidas en una sima de Peña Castil han salido en El Farfao, probablemente unidas a las de Cabrones y Trabe.

Surgenica de El Farfao.

Parada 8. El relleno de una antigua cueva
En una cavidad que se abre al lado del camino aparecen numerosos precipitados químicos (espeleotemas) que, a modo de coladas y chorreras de carbonato cálcico, cubren las paredes.

Espeleotemas. Este conjunto formó parte de una sala subterránea que la erosión del río Cares ha descubierto.

También se puede observar otro ejemplo de fenómeno kárstico: Se trata de un conducto por el que inicialmente discurría el agua y que fue rellenado por arenas silíceas, arrastradas al interior de la cueva por los cursos subterráneos.

Relleno de areniscas en un conducto kárstico.

Parada 9. Canal del Saigu: Actividad torrencial.
Los valles secundarios, canales en la toponimia local, recogen las aguas superficiales y de escorrentía para cederlas al río Cares. Debido al carácter calcáreo del subsuelo, no es frecuente ver circulando agua por ellos, ya que el flujo es mayoritariamente subterráneo. Uno de los arroyos tributarios al río Cares más permanente es el de la Canal del Saigu, debido a que en gran parte de la canal afloran areniscas cuarcíticas, rocas impermeables que impiden la filtración. En época de fuertes lluvias o deshielo el arroyo se transforma en un torrente capaz de arrastrar grandes bloques como los que forman el abanico torrencial.

Torrente del Saigu. A la izquierda se observa el abanico torrencial sobre una matriz arenosa.

Parada 10. El Juracao: Una cavidad expuesta
Como ya vimos en la parada 8, la acción erosiva del río ha dejado al descubierto algunos conductos kársticos. Sin duda, el más espectacular es el arco denominado El Juracao. Se trata del resto de una antigua cavidad que ha quedado expuesta debido a que el macizo rocoso ha sido desmantelado por la erosión.

El Juracao. Las aguas se infiltraban por la sima y circulaban por la cavidad hasta incorporarse al río Cares.

Parada 11. Los Collaos: Historia geológica de la garganta
Los depósitos fluviales de la parada 4 son un buen testimonio de la historia y del poder erosivo del río Cares. Pero, es en el sector de Los Collaos, punto de mayor cota del itinerario, donde se percibe de modo más evidente la evolución completa de la garganta. En la zona por la que discurre la senda, la ladera tiene una pendiente suave, interrumpida abruptamente por un tajo vertical que alcanza el fondo del río. La ladera formó parte de un antiguo valle glaciar, tal como prueba su perfil transversal en U, mientras que la estrecha  y vertical hoz es producto de la excavación fluvial que siguió a la fusión del hielo durante el Cuaternario.

Perfil en U del antiguo valle glaciar, y en V del valle fluvial producido por el encajamiento del río Cares.

Parada 12. Collado La Jaya: Las dolomías
En algunos sectores del camino se observan unas zonas oscuras en la que las rocas tienen colores pardos en superficie y amarillentos en corte fresco. Se trata de dolomías, rocas formadas por carbonato cálcico y magnesio. Las dolomías de los Picos de Europa se formaron a partir de las calizas del Carbonífero. El proceso ocurrió durante el Pérmico, cuando esta zona estuvo sometida a un calentamiento de origen interno que provocó la introducción del magnesio en la red cristalina de las calizas transformando la calcita (carbonato cálcico) en dolomita (carbonato de calcio y magnesio)

Debido a su mayor porosidad, las dolomías se disgregan fácilmente lo que facilita la colonización vegetal.

Accesos
Desde Cangas de Onís tomar la N-625 en dirección Riaño. Tomar la LE-244 en dirección Posada de Valdeón hasta Caín.

Punto de partida / llegada
Caín / Puente Poncebos

Recorrido

Caín / Puento Poncebos

Longitud

11 Km. en horizontal

Duración

6 h. incluidas las paradas para observar los rasgo geológicos destacados

Cartografía

I.G.N. Hoja 55 – Beleño

Conexiones
PR – PNPE 3: La ruta del Cares
PR – PNPE 11: Panderruedas – Posada de Valdeón

Anotaciones
El trayecto entre Caín y Poncebos discurre junto a un precipicio sin protección lateral. Prestar atención a la caída de piedras por efectos naturales o de los animales que pastan sobre la senda. Se recomienda llevar provisión suficiente de agua, pues no hay agua potable a lo largo del recorrido.

Actividad sencilla, apta para niños, pero debe tenerse en cuenta que el retorno desde Poncebos hasta Caín debe hacerse de nuevo a pie o bien mediante un vehículo de apoyo. En este último caso se debe considerar que la distancia que separa Poncebos y Caín es de unos 120 Km. (2 h. 30 min. de viaje por carreteras de montaña). Existen múltiples empresas de turismo activo que ofrecen los servicios de un taxi para cubrir este trayecto.

1 comentario:

  1. Después de haberlo leído con calma y tiempo, mi conclusión es: la de cosas que no he sabido contemplar en las veces que ya he hecho esta senda. La próxima vez espero descubrir in situ todo lo aquí explicado. ;-)

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